-Niños, dejadme contaros una historia sobre el guerrero más valiente jamás conocido. Él era conocido como El Luchador. Era alto, con una corta melena rubia, de ojos verdes y con músculos fuertes. Era un hombre robusto, el más ancho de los hombres de la brigada que...
-¡Oh, no! Otra de tus historias, no, abuelo -dijo Kevin con cara de asco.
-Sí, abuelo, eso que nos cuentas son mentiras, nunca existió ningún "luchador". Si hubiera sido así, seguro que habrían hecho un videojuego sobre él -acotó Laura.
Mis nietos siempre eran así. Se levantaron y se fueron a jugar a un juego de supuesta guerra. Los que hubieran inventado semejante aberración no habrían salido de sus escritorios a la guerra ni aunque les pagaran por ello. Debe de ser porque soy anciano, pensé. ¿Cómo voy a entender yo que con un mando con miles de botones absurdos podrías matar a cientos de hombres sin levantarte del sofá?
Lo que yo viví sí que era una guerra en condiciones. Recuerdo cuando era joven, y las arrugas no surcaban mi cara. Yo era muy alto y fortachón. Las mozas me miraban con aquellos ojos pícaros, se volvían locas por mí. Me llamaban El Luchador. Recuerdo cuando nos fuimos de misión y me dispararon. Sentir el sabor a metal que deja el miedo cuando ves borbotar sangre de tus dos piernas y aún así pensar que eres la única salvación de tu batallón. Eso sí era una guerra. Arriesgabas tu vida, y tu grupo dependía siempre de ti, y tú a la vez de ellos.
Aquellos fueron tiempos difíciles para todos. A pesar de que nuestros soldados sobrepasaban en número a los del contrario, pasábamos noches sin dormir, pensando en qué decir, qué hacer si alguno de nosotros moría, o incluso si fallecíamos nosotros mismos. En época de guerra la gente pasaba hambre, pero la familia del soldado siempre era la que más perjudicada salía. El hombre era el que traía el dinero a casa. ¿Qué haría la mujer si su hombre muriera en el campo de batalla? Esa era la peor noticia que se le podía dar a una familia. A mí se me encomendó esa misión una vez. Prefería haber ido a un campo de exterminio y enfrentarme contra mil hombres con las manos atadas a la espalda antes que dar tan horrible noticia. Tanto la mujer como los hijos de mi compañero, de mi amigo, de mi hermano, lloraron desconsolados, sin más apoyo que el trozo de uniforme que sostenía yo entre las manos, intentando no recordar cómo se dispersaron sus miembros cuando la bomba estalló sobre él.
Eran los peores tiempos en los que nadie habría podido vivir. En la guerra no había días soleados, siempre se oscurecía el sol tras las nubes negras que reflejaban la mirada de la muerte, acechándonos a todos como un buitre a su presa, esperando el momento oportuno para aspirar nuestras almas y no dejarlas regresar.
Y, sin embargo, quién pudiera volver a aquellos tiempos. Los ancianos eran venerados, y su opinión era siempre la más importante. Ser viejo implicaba sabiduría e inteligencia, por eso el más anciano era siempre el más respetado. Cuando el abuelo hablaba, todos callaban. No como ahora, que vivimos todos encerrados como bebés en guarderías macabras que hacen llamar residencias para la tercera edad. Nos tratan a todos como locos, nadie nos escucha, y el concepto de anciano ha pasado de ser sabio a ser demente, senil y falto de razón alguna.
Sí, aquellos tiempos de guerra. Aquellos tiempos difíciles. Quién pudiera volver al pasado.
Visítame en tuenti.com ;)
gacias por lo de el luchador xD jeje ke no ......tienes razon ahora nadie escucha a los viejos pero porke yo creo ke no escuchamos a nadie casi xD a amor ay un fallo en la escritura revisalo...........te amo
ResponderEliminarFascinante,realmente creo que he leído algún capítulo de un libro comprado.
ResponderEliminarCREO QUE DEBES SEGUIR ASÍ.
La forma de mezclar datos del pasado con el tiempo en que vivimos es muy interesante.
Desconocía esta facete tuya,no sabía que la hija de Valentín tuviera este aprecio a la literatura.
Te recomiendo (aunque doy por hecho que lo sabes y lo haces)participar en concursos,todos los posibles¡¡ y en el tema de la radio.
ES QUE ME HAS HECHO RECORDAR MIS AÑOS DE COLEGIO.jjejej,YO gané algunos premios,e incluso publicaron alguna poesía en el periódico.
Excelente composición para una niña de tu edad. Sigue imaginando, sigue viviendo, sigue analizando y comparando, sigue la historia, somos lo que somos, otros son lo que son y cada quien es lo que es. Solo tienes que dejar que la vida pase y ver como pasa. si algo no te gusta, emite tu opinión crítica para que se escuche. En el mundo hay tres tipos de personas,..., los que hacen que las cosas pasen, ......, los que ven como las cosas pasan,..., y los que no se enteran de las cosas que estan pasando. Tu decides en que grupo quieres estar, ...pero creeme y creetelo,... tienes todas las características y virtudes para estar en el grupo que hacen que las cosas pasen...,
ResponderEliminarTrabaja mucho mi niña, que tienes todo el potencial, eres diferente, tienes la crema del exito, no lo desperdicies, piensa en lo que quieres ser y lucha por ello, no hay límites...., busca, lucha, trabaja, esfuerzate,...., y sobre todo...., cuenta con migo
Magnífico.
ResponderEliminarDesde la distancia sigo tus escritos y realmente se puede ver que vas más allá que el hecho de escribir y hacerlo bien.
Porque más importante que las ocurrentes ideas o la buena composición del texto está el saber transmitir un sentimiento o una inquietud que despierte en el interior del lector la chispa que le haga reflexionar sobre el tema tratado, que esa lectura le lleve a tener sus propias conclusiones al respecto y le aliente a seguir tus escritos.
Siento orgullo por ti de ver cómo escribes, pero mucho más lo estoy por lo que transmites con tus letras.
Me gustan mucho tus entradas y me encanta tu blog!
ResponderEliminarespero pasarme por aquí más a menudoy poder leemelas todas!
¡te sigo!
pasate cuando quieras:
illbeyoungforever
Un besoo!